Posted By jorgeornelas

Cuando un ciego se despedía de su amigo, éste le dio una lámpara. 
“Yo no preciso de la lámpara, pues para mí, claridad u oscuridad no tienen diferencia” -dijo el ciego.
“Conozco al respecto, pero si no la lleva, tal vez otras personas tropiecen con usted” -dijo su amigo.
-"Está bien"
Luego de caminar en la oscuridad tropezó con otra persona….
-“¡Huy!”-dijo el ciego.
-“¡Hay!” -dijo la persona chocada por el ciego en la oscuridad.
-“¿Usted no vio esta lámpara?” -dijo enojado el ciego.
-“¡Amigo! Su lámpara estaba apagada”
Cuento Zen.

Bielva, Adriana y Zavaleta Igor, Culto Zen, EDIMAT Libros, Madrid, 2005, 192 pp.

 

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